El domingo 17 de diciembre murieron dos personas que simbolizan dos visiones de mundo totalmente opuestas: la más feroz de las tiranías y la democracia con alma humanista.
Kim Jon il, gobernó por 17 años al país más totalitario y hermético del mundo, Corea del Norte, heredando el poder de su padre, Kim il-sun, fundador y líder del país por más de 50 años, y ahora deja la posta a su hijo Kim Jong-un. Su legado no pueden ser más antagónico que la del dramaturgo disidente del régimen comunista pro-soviético Václav Havel, líder de la llamada “revolución de terciopelo” de 1989 que otorgó a Checoslovaquia soberanía y democracia, con la cual sus ciudadanos lo eligieron como su primer presidente, y luego de la división pacífica del país vía referéndum, lo llevaron a la presidencia de La Republica Checa de 1993 hasta el 2003.

Havel con el líder de la “Primavera de Praga” de 1968, Alexander Dubcek (http://www.historiasiglo20.org/GLOS/primaverapraga.htm)
Havel condenó toda su vida justamente lo que el sistema político norcoreano representa: la opresión, el militarismo, el culto a la personalidad a un líder, la absoluta falta de libertad, en fin, lo mismo que él vivió durante el comunismo en su país, y por criticarlos, sus obras de teatro fueron censuradas y pasó años de encarcelamiento. Mientras La Republica Checa, inmersa en la crisis financiera europea, mantiene un buen nivel de prosperidad comparado al que tenía cuando era Checoslovaquia, Corea del Norte se encuentra en la ruina, con un régimen que en el nombre del orgullo nacional y en el nombre de una ideología desfasada, somete a millones de personas a una vida de pobreza crítica mientras el ejército se arma hasta los dientes con una visión paranoica, típica de todos los totalitarismos, que convencen a sus ciudadanos de una supuesta inminente guerra para controlarlos represivamente.
La histeria colectiva que causó la muerte de Kim Jon-il, como si se tratase de una figura mesiánica, contrasta con la tristeza serena, producto del orgullo y no del adoctrinamiento, de los checos hacia Havel, a quien admiraron incluso, quienes discreparon de sus decisiones políticas.

Espontáneos homenajes a Havel
Espontaneos homenajes a Havel
Actos de estado oganizados para Kim Jon -il (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/12/111219_obituario_kim_jong_il_tsb.shtml)
De los muchos escritos de Havel, quizá, uno propicio a la azarosa fecha de su fallecimiento horas antes del megalómano dictador norcoreano sea “La república que yo sueño”, del 19-03-1999, y a continuación, unos fragmentos originalmente dedicados a sus contemporáneos checoslovacos:
“El régimen anterior -armado con su ideología orgullosa e intolerante- humilló al hombre reduciéndolo a simple fuerza productiva y convirtió a la naturaleza en mero instrumento de producción. De esa forma, atacó a su misma esencia.
Todos somos responsables del sistema, nadie es sólo su víctima.
Cuando hablo de la degradación del ambiente moral no me estoy refiriendo sólo a los hombres que comen verdura ecológicamente pura y no miran por las ventanillas de los aviones. Me refiero a todos nosotros. Ya que todos nos hemos adaptado al sistema totalitario, lo hemos aceptado como un hecho imposible de cambiar y, así, lo hemos mantenido. En otras palabras: todos -aunque, naturalmente, en grado diferente- somos responsables del funcionamiento de la máquina totalitaria; no hay nadie que sea sólo su víctima; todos debemos considerarnos sus autores.
¿Por qué aludo a ello?: sería una imprudencia considerar la triste herencia de los últimos cuarenta años como algo ajeno, algo que hemos heredado de un pariente lejano. Al contrario, debemos aceptarla como algo que perpetramos contra nosotros mismos. Si lo admitimos así, comprenderemos que sólo de nosotros depende lo que hagamos con ella”.
Sería imposible culpar únicamente a los gobernantes anteriores, no sólo porque esa actitud contradiría la verdad, sino también porque así se podría debilitar el deber que hoy apela a todos y cada uno de nosotros, es decir, el deber de actuar independiente, libre, prudente y rápidamente.
No nos equivoquemos: el mejor gobierno, el mejor parlamento y el mejor presidente no podrán solos con ello. Y sería absolutamente injusto esperar tan sólo de ellos la mejora general. No olvidemos que la libertad y la democracia significan participación y, por tanto, la responsabilidad de todos”.
Las mafias locales constituidas por los que no miran por las ventanillas de sus aviones y comen cerdos cebados especialmente para ellos, siguen vivas, y enturbian las aguas de vez en cuando; pero han dejado de ser nuestro principal enemigo. Menos aún lo son las mafias internacionales de todo tipo. Ahora, nuestro mayor enemigo es nuestra propia naturaleza. La indiferencia ante los asuntos públicos, la vanidad, la ambición, el egoísmo, las pretensiones y rivalidades personales. Sobre estas cuestiones deberemos librar nuestro principal combate.
Finalmente, me gustaría decir que deseo ser un presidente que hable menos y que trabaje más. Un presidente que no sólo sepa mirar por las ventanillas de su avión, sino también -y esto es lo principal- que esté permanentemente presente entre sus compatriotas y los sepa escuchar.
Puede ser que me pregunten con qué República sueño. Les contestaré: con una República independiente, libre, democrática; con una República económicamente próspera y, al mismo tiempo, socialmente justa. En otras palabras, con una República humana que sirva al hombre y por ello pueda esperar que el hombre le sirva también a ella. Con una República de hombres cultos, ya que sin ellos no sería posible resolver ni uno solo de nuestros problemas humanos, económicos, ecológicos, sociales y políticos. s(Véase el texto completo en http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/9775237.asp)
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