España eligió a Rajoy en su tercer intentó para optar a la presidencia de gobierno – no de estado, pues eso es función del rey – luego de que Zapatero se viera obligado a adelantar las elecciones y con esta decisión, en menos de dos semanas tres países europeos cambian de gabinete: Grecia, Italia y España (que también lo hace de parlamento).
En Grecia e Italia la crisis económica hizo caer, prácticamente de la noche a la mañana, a dos gobiernos plantados bajo coaliciones políticas: el primero, el de Yorgus Papandreus, líder del Movimiento Socialista Panhelénico – hijo y nieto de ex primer ministros griegos, – en la bota europea, el del empresario, pero ya hace tiempo político, Silvio Berlusconi, por segunda vez primer ministro, y en ambos casos, los dos son sustituidos por tecnócratas de la Comunidad Europea (CE): Lukas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo desde el 2002 hasta el 2010, en Grecia, y Mario Monti, en Italia, ex Comisario de Mercado Interior de la Comisión Europa, quien sirvió también como asesor a algunas empresas como Goldman Sachs, uno de los grupos de inversión más poderosos del mundo, cuyos negocios turbios tienen mucho que ver con la crisis financiera global.
En otras palabras, Grecia e Italia son ahora gobernados por burócratas de la misma CE (ambos con cierta responsabilidad en la crisis europea), lo cual alegra a los grandes – Alemania, Francia, Reino Unido – y ahora sus gobiernos tienen como ministros solo a tecnócratas sin políticos, mientras que España, a pesar de que probablemente Rajoy tome idéntica medidas que en los anteriores países, al menos pueden jactarse de haber elegido a su gobierno, tener políticos y no solo gerentes en su gobierno y poder seguir teniendo las nada aburridas discusiones en el parlamento cuando el presidente de gobierno da cuentas de su gestión y el líder de la oposición lo rebate.
Para los indignados españoles, una gota de dignidad ante el contraste: Sus debates seguirán siendo más “a lo Barza vs. Real Madrid” y menos “a lo teoremas del griego Pitágoras” o “a las reformas fiscales del emperador del antiguo imperio romano, Diocleciano”, cuando hablen sus gobernantes. En otras palabras, o en serio, España, al menos, mantiene en sus crisis a la democracia pues tiene gobierno puesto y no impuesto por la CE.

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