(Fuente: https://arielsegals.com/wp-content/uploads/2011/11/mafalda2b252812529.jpg?w=290)
Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con que la ONU apoye al estado palestino, y en el caso de quien lo hace públicamente, es un derecho inalienable pronunciarse con firmeza, como de cualquier tema, si bien es recomendable hacerlo sin pasiones ideologicas desfasadas y sin rencor. La administración Obama que se ha pronunciado explícitamente a favor de un estado palestino no lo hace ahora, cuando llega el momento de la verdad, porque le guste el gobierno de Netanyahu (como tampoco le gusta a la mayoría de los israelíes: el asunto allá, es un sistema electoral que hace mucho le otorga más poder del que deberían tener a minorías políticas religiosas y nacionalistas, y ese es un cuento muy largo y complejo pero analizar ahora, pero es lo que debe cambiar en Israel), sino por interés, oportunismo, en otras palabras, por lo que suelen hacer casi todos los políticos: política.
Mr. Obama está en un momento de baja popularidad y ya en campaña electoral y necesita del voto judío, que aunque no homogéneo con respecto a la postura del actual gobierno israelí, lo une mucho el peligró iraní, el terrorismo de Hamas en Gaza, lo que podría pasar si cae el gobierno de Siria, etc.; y el de la derecha ultraconservadora estadounidense que detesta a todo lo que “huela” a musulmán.
La aceptación de la UNESCO a Palestina, que produjo la reacción del gobierno de Obama de retirar su apoyo económico a ese organismo de promoción de ciencias, educación y cultura perteneciente a la ONU (el 20% de su presupuesto), no es un acto de arrogancia por parte de EEUU ni transforma a la UNESCO en un organismo heroico (pues ahí siguen países como Siria, Yemen, Corea del Norte, cuya sola presencia no precisamente la enaltece, así como a la tampoco a la ONU la presencia de Siria y Cuba en su Comisión de Derechos Humanos). Lo que hizo el gobierno de Obama es un acto calculado d como el que hacen también los rusos y chinos para defender sus intereses en el mismo “tablero de las manchas” de la ONU cuando vetan medidas para impedir acciones contra el cruel régimen sirio, permitiendo así que Al Assad continúe asesinando a cientos de sus propios ciudadanos.
¿En dónde entraría aquí la grandiosidad de “los pequeños de la ONU” en contra grandes potencias como Rusia, China e Irán, potencia regional aliada a Siria, para felicitarlos por enfrentarse a la arrogancia de Putin-Medvedev, el régimen totalitario capitalista “con foto de Mao” y el de los Ayatolas a punto, si no ya, con armamentos atómicos?
En el nombre de dios, de Marx o de la energía o de la nada – para cubrir buena parte de las creencias actuales – ¿hay quien todavía sea tan ingenuo para creer que solo los “gringos” y sus aliados son los malos y sus rivales son los buenos? Si la vida fuese tan simple como algunos la plantean…
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