El sábado pasado los judíos conmemoramos el Yom Kippur o Día del Perdón, cuando reflexionamos sobre nuestras transgresiones de todo tipo, durante el año hebreo. En ese día se lee el texto del profeta Jonás, aquel que estuvo en el estomago de un gran pez (mal traducido por ballena), intentando escaparse a la misión divina de predicar a la población de Nínive, hoy Irak, que sería destruida por las perversiones de sus habitantes.
http://images.anagrammer.com/j/o/n/a/h/-/07.thumbnail.Jonah1.jpg
La historia de Jonás se lee en Yom Kippur porque el protagonista mayor, Dios, perdona a los ciudadanos de Nínive luego de 40 días de arrepentimiento genuino y lo demuestran cambiando, radicalmente, su comportamiento, pero más allá de los aspectos teológicos que hicieron que este texto sea parte del Antiguo Testamento, un analista internacional de la época pudo haber definido lo ocurrido como el triunfo de una manifestación popular ante el Todopoderoso.
Este año, 2011 ha sido el de los grandes poderosos que se mantienen sordos ante las grandes manifestaciones pacíficas de miles (quizá millones) de multitudes en Madrid, New York, Tel Aviv, Atenas, Los Ángeles, etc. Wall Street es ahora el símbolo, como alguna vez lo fue en el comunismo el Muro de Berlín, de un cercado de concreto en donde magnates que destruyeron los sueños de millones de personas trabajadoras – en capitalismo sin regulaciones y comunismo – se refugian en el cobijo de un sistema financiero del que abusaron y que los sigue necesitando para recuperarse en un círculo vicioso que les podría permitir salir impunes de sus actos criminales. Todos quisiéramos una reforma radical, “a lo Nínive”, de ese sistema financiero, pero no es posible debido a cómo funciona la economía globalizada de nuestros tiempos y por eso, había que creer en la buena fe de su arrepentimiento de los que se enriquecieron a sabiendas que explotaría la crisis que empeora desde 2008. ¡Y no!, son pocos los que han puesto sus cargos a disposición y casi todos los que lo hicieron, se han despedido con enormes sumas por sus servicios.
![]()
Obama está limitado desde “la ballena” de La Casa Blanca” huyendo de un partido republicano cuya facción radical, el Tea Party, juega a ser Dios, pero uno que no parece dispuesto a perdonar ni a un presidente liberal ni a una clase media necesitada.
Deja un comentario