Astuta, aunque peligrosa, la jugada diplomática del presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, al exigir que el Consejo de Seguridad de la ONU (CSO) reconozca a Cisjordania y Gaza cómo su estado.
Astuta porque:
– Si Abbas hubiese pedido a la Asamblea de la ONU reconocer al Estado Palestino hubiese logrado su objetivo con facilidad, pero al hacerlo al CSO – único organismo que puede decidir y ejecutar resoluciones, y no solo ser foro para actos simbólicos – podría crear a futuro que Israel sufra sanciones concretas.
– Abbas sabía que si Estados Unidos no conseguía los la mayoría de los votos para rechazar la resolución Obama se vería obligado a vetarla y perdería credibilidad como mediador del conflicto.
– Abbas aprovecha la baja popularidad de Obama por la crisis económica, y los desatinos de la altanera y torpe política exterior del gobierno de Netanyahu y pone en el tapete internacional la causa palestina que quedó al margen durante los meses de la “Primavera Árabe”.

Peligrosa porque:
– Si bien la AP gobierna desde hace 3 años con cierta eficiencia en Cisjordania, Abbas no controla la Franja de Gaza en manos del grupo islamista Hamas, e incluir desde ya a ese territorio en el estado palestino podría hacer que su violento régimen excuse sus continuos ataques con cohetes al sur de Israel, y desate una escalada de violencia.
– La soberanía palestina no se resuelve con simbolismos y si la jugada de Abbas no se continúa con negociaciones directas con Israel, las consecuencias pueden ser explosivas en una región en la cual los islamistas de Hezbolah se han armado hasta los dientes en El Líbano, cuando el régimen de Siria está en una merecida crisis, y cuando los terroristas de Hamas introducen con facilidad armamentos provenientes de Irán y de Al Qaeda por la frontera con Egipto, ahora con un gobierno débil.
– Muchos pierden la perspectiva centrándose solo en este complejo conflicto, cuando los mismos árabes y musulmanes apenas resuelven los propios: el dictador sirio sigue asesinando a centenares de sus ciudadanos, que en Yemen y África sahariana Al Qaeda se fortalece, Irán sigue amenazando a Israel con “borrarla del mapa”, Turquía amenaza a su populosa minoría kurda y a la de la vecina Iraq, etc.
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