Entre septiembre de 2001 y el de 2011 Al Qaeda y sus filiales se han debilitado, cuestión que no implica que siga siendo altamente peligroso y un movimiento de gran acogida entre muchos musulmanes Sin embargo, su debilidad comparado a una década atrás, es evidente gracias en el logro de agencias de inteligencia en abortar algunos intentos de mega-atentados en países occidentales; el éxito de la OTAN en aislar a la cúpula de ese grupo islamista sunita en Afganistán y Pakistán (como la presencia de un Bin Laden incomunicado de sus seguidores lo demostró), y la pérdida de apoyo que esta transnacional del terrorismo padece entre musulmanes en todo el mundo que reprochan que la mayoría de sus víctimas son sus propios correligionarios – en Indonesia, Marruecos, Turquía, e incluso en Londres, etc. – cuando ellos alegan enarbolar una “guerra santa” contra supuestos “infieles”.

¿Qué dicen algunos especialistas, que no lucen tan ideólogos, sobre el islamismo (radicalismo islámico), en los últimos tiempos?
Oliver Roy, académico francés, piensa que las recientes rebeliones en el mundo árabe, especialmente las de Tunez y Egipto, demuestran que el islamismo como ideología no ha jugado ningún rol para derrocar a dictadores, y en un artículo en El País, expresa, a propo de las protestas de Tunez: “En las sucesivas manifestaciones en las calles, no se invocó un Estado islamista, ni los manifestantes se pusieron sudarios blancos frente a las bayonetas, como en Teherán en 1978. Ninguna referencia a la sharía ni a la ley islámica. Y, lo más sorprendente, ningún «¡abajo el imperialismo de Estados Unidos!». El odiado régimen era percibido como indígena, como el resultado del miedo y de la pasividad, y no como la marioneta del neocolonialismo francés o norteamericano, a pesar del refrendo que había obtenido por parte de la élite política francesa. (www.elpais.com/articulo/internacional/han/ido/parar/islamistas/elpepiint/20110205elpepiint_7/Tes)
Por su parte, Gilles Kepel, otro especialista en Medio Oriente e Islam, concuerda con Roy en que el islamismo, en general, y el de Al Qaeda en particular, está de retirada en el mundo árabe, si bien sigue siendo extremadamente fuerte en Afganistán, Pakistán y la zona del Sahel (Sahara) que atraviesa a África de Oeste a Este en donde las guerrillas radicales son especialmente poderosas en Nigeria, Chad, Sudán, Eritrea, y sobre todo en la anárquica Somalia. (http://elcomentario.tv/reggio/el-cierre-de-una-decada-oscura-de-gilles-kepel-en-el-pais/04/05/2011/).

Fuente: http://1389blog.com/category/islam/jihad/al-qaeda/
En el artículo “La década de Bin Laden”, Thomas Friedman, ex corresponsal de The New York Times en El Líbano e Israel, también vincula las rebeliones árabes con varios factores que incluyen la luz verde que Estados Unidos y Europa dieron a dictadores árabes laicos y no monárquicos para nombrar a familiares como sus sucesores (Mubarak, Gadafi, Saleh en Yemen) y así mantener la alianza de contención contra grupos islamistas en sus países. Este apoyo, que hizo sentir a estos autócratas con derecho a “oprimir libremente” (¡gran oxímoron!), junto a la revolución mediática del Twitter, el Facebook, la estación de TV Al Jazeera, etc., tienen gran relación con que la tendencia popular sea la de buscar alternativas democráticas – y no, dinásticas – ni de autócratas ni las promovidas por islamistas. (www.nytimes.com/2011/06/01/opinion/01friedman.html)
¿Entonces, está Al Qaeda en declive como una torre inclinada sin el fundamento de la de Pisa?
Pareciera que sí por los recientes tendencias entre los árabes, pero mientras sea fuerte en Afganistán y Pakistán – junto a los Talibanes – y sus filiales del norte de África, el Magreb, sean solidad, no podemos cantar victoria.

Deja un comentario