En días recientes se han publicado algunos artículos sobre el aniversario 69 del llamado “Partido de la Muerte”, en el cual un grupo de ex futbolistas del Dinamo y el Locomotiv de Kiev fueron invitados a participar en una liga, en la Ucrania ocupada por los nazis, con cuatro equipos del Eje (los aliados de Alemania) y uno de colaboracionistas locales a las fuerzas invasoras. El equipo germano, formado por militares élite de las fuerzas aéreas de la Luftwaffe y de las SS, ganó todos los partidos hasta que le tocó jugar contra el otro invicto, el FC Start – la selección de ex futbolistas ucranianos – y jamás pensaron que esos jugadores desmoralizados a quienes querían abochornar ganarían el campeonato al derrotarlos en el último partido por 5 a 1. Ante la derrota, el equipo nazi pidió revancha y no estaban dispuestos a permitir una nueva humillación ante los fanáticos citadinos en el siguiente partido que se realizó en el Zenit Stadium, hoy llamado Start Stadium en homenaje a ese improvisado equipo.
La historia de lo que ocurrió en el partido de revancha está repleta de leyendas que hacen difícil recrear lo realmente ocurrido, y lo único que se sabe a ciencia cierta es que el equipo ucraniano – en ese entonces, parte de la Unión Soviética (URSS) – volvió a derrotar al alemán, esta vez por 5 a 3, a pesar de que se les amenazó de muerte en caso de ganar. (La película Fuga a la Victoria de John Huston se basa en esta historia cambiando radicalmente a los protagonistas y el desenlace con una guinda hollywoodense. Ver http://futboltico.com/especiales/ft-recomienda/6932-ft-recomienda-fuga-a-la-victoria). Para detalles de lo ocurrido durante el partido ver http://www.marca.com/2011/08/09/futbol/futbol_internacional/1312870663.html.

Luego de la II Guerra Mundial la URSS creó una mitología en base a los futbolistas del FC Start con el mismo propósito con que los Nazis utilizaban el deporte con fines propagandístico y el régimen de Stalin adujo que todo el equipo había sido fusilado, luego del partido, por el ejército alemán. De esta manera un grupo de heroicos soviéticos habían arriesgado su vida por el honor de, al menos, proporcionar una derrota simbólica al enemigo. Esta versión oficial, propagada por la prensa, en un monumento a la memoria de los jugadores en el Start Stadium y en dos películas soviéticas, es citada por Eduardo Galeano en su libro El futbol a sol y sombra (1995), en el capítulo “La pelota como bandera”, quien asegura, por error u omisión, que los once jugadores fueron fusilados con sus camisetas puestas, en lo alto de un barranco, luego del partido.
Lo que ocurrió con los futbolistas ucranianos en la realidad fue corroborado por el periodista inglés Andy Dougan en su libro Dinamo: Defendiendo el honor de Kiev (2001) poniendo en evidencia que la mayoría de los jugadores habían sobrevivido como prisioneros de guerra en el campo de concentración de Siretz, considerados colaboracionistas por la URSS por jugar esos partido.. Luego de la guerra se les obligó a mantener silencio para que se creyera que todos habían sido ejecutados mientras que deambulaban por Kiev con hambre, frío y sin trabajo. (Detalles sobre lo que fue ese partido en http://watchthismatch.blogspot.com/2011/07/start-fc-5-3-flakelf-3-1.html)
Única foto que se coserva de jugadores del FC Start
Los futbolistas Goncharenkoy y Sviridovsky en el monumento que conmemora al “Partido de la Muerte”
Bajo cualquier dictadura, de derecha o izquierda, atreverse a ser lo que uno es, y hacerlo de la mejor manera, es un crimen que se paga si no se hace al servicio del estado, como le ocurrió a los futbolistas victoriosos del FC Start, que hasta el fin de sus días fueron enemigos para algún régimen. Por algo, el escritor húngaro Sándor Márai en su ensayo “Tierra, Tierra” afirmó que los artistas talentosos – y vale para cualquier ocupación – son un peligro para los estados totalitarios.
Que valor de estas personas para atreverser a ser y hacerlo de la mejor manera en el peor de los momentos.