«Si los malos supieran lo buen negocio que es ser buenos, serían buenos, aunque sólo fuera por negocio».
Ariel Segal
A un mes del asesinato de Facundo Cabral a manos de una banda de criminales que abaleó el carro del empresario nicaragüense Henry Fariña – aparente objetivo del atentado y en estado grave – y en el cual representante del cantautor resultó ileso, otras 16 personas fueron asesinadas en Guatemala, el tercer país más violento de Centroamérica, luego de Honduras y El Salvador.
El destino de Facundo Cabral terminó, como su trayectoria, confundiéndose con el de América Latina, cuyas problemáticas se ven a mayor escala, precisamente, en su zona más estrecha: el puente de naciones que se extienden entre México y Colombia. Es en esa área geográfica en donde los males comunes a todo el continente- con excepción de Costa Rica – son más agudos: violencia, corrupción, la brecha entre ricos y pobres, y sobre todo, por estar tan cerca de Estados Unidos, redes que conectan a los productores con los mercaderes de la droga y la presencia de los “maras”: inmigrantes deportados de Loa Ángeles y otras urbes norteamericanas que se hicieron famosos por sus crímenes.
El país en el que mataron a Facundo Cabral, Guatemala, se consigue justicia solo en dos de cada cien casos, circulan casi un millón de armas no registradas, y el número de pandillas es el mayor de los países centroamericanos con un aproximado de 14,000 miembros activando en unas 400 bandas criminales, incluyendo una filial de la salvadoreña Mara Salvatrucha, ligada a grandes carteles de narcotráfico como los Zetas de México, que en los últimos años penetran las descuidadas fronteras de esos países.
Facundo Cabral tuvo la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, pero sobre todo, en un lugar que no quería ignorar, porque justamente sus canciones son más urgentes para los millones de pobres del continente que ansían mejorar su calidad material y espiritual de vida.
En su canción “Los Pendejos” (bobo y fanfarrón), Cabral presentó una tipología de esos tipos, en los cuales el pendejo demagogo es el más peligroso por pensar que el pueblo es pendejo, pero de esa lista él fue víctima de “pendejos fosforescentes”, porque “de noche se ve, que por allá viene un pendejo”. http://www.youtube.com/watch?v=k5foKu_FqLM&feature=related
Aquella madrugada, Facundo y sus acompañantes en el carro que circulaba por el Boulevard Liberación, no tuvieron tiempo de verlos.
Recomiendo escuchar el poema de Facundo Cabral “No Estás Deprimido” en:
Deja un comentario