Rupert Murdoch, su hijo James y Rebekah Brooks, ex editora de uno de los diarios más antiguos del mundo, News of the World, comparecieran ante la comisión de medios del Parlamento Británico y admitieron que, en efecto, ese diario había contratado a detectives privados para escuchar ilegalmente a políticos, miembros de la realeza europea, actores, e incluso, familiares de víctimas de tragedias terroristas (Fragmentos de la interpelación pueden ser vistos en:
http://www.youtube.com/watch?v=CdPOxfpShbg&feature=related).
Si bien el magnate declaró que no sabía mucho, pues lo suyo son los grandes negocios de sus muchas empresas, – que incluyen la cadena Fox norteamericana y a diarios como The Wall Street Journal, The New York Post, y otros más serios en Reino Unido y Australia como The Times y The Australian – es difícil de creerle al hombre que más de una vez se jactó de influir en buena parte de la opinión pública occidental sobre sucesos importantes como elecciones en los tres países antes mencionados, o la Guerra de Irak. En todo caso, es claro que sus ejecutores – los directores y equipo editorial del tabloide, fundado en 1843, News of the World, no actuaban sin consentimiento del “gran jefe”.

Breve reseña del 21 de Octubre de 1900 en "News of the World "sobre un crimen de Jack el Destripador
Las ramificaciones de este escándalo se van expandiendo y mientras en Londres el actual Primer Ministro David Cameron ya ha sido afectado por haber contratado como jefe de prensa a un ex director del diario implicado en el blagging (obtención de información personal sin consentimiento del afectado), y por acusaciones de que él, y sus antecesores laboristas en el cargo, se hicieron íntimos amigos de Murdoch beneficiándose de su poder económico y mediático, también en Estados Unidos, fiscales y congresistas exigen investigar a varios medios de total o parcial propiedad de este octogenario empresario.
Esta es una historia real y global, por la cantidad de personas involucradas en diferentes continentes – tanto las víctimas como los autores de los delitos – y porque demuestra la dificultad de controlar los excesos de los medios masivos de comunicación, pero, ¿y qué sobre los ingredientes para una gran novela de espionaje basada en una historia en la cual se llegó a espiar con éxito a la Reina de Inglaterra y se cerró un diario de siglo y medio de circulación? Para quien se anime a escribirla, solo cuatro de varias interesantes referencias reales para una gran ficción:
– Un antecedente de esta historia comenzó cuando el famoso actor, Hugh Grant se ganó la confianza de un ex periodista de News of the World que anteriormente lo había “cazado” en uno de sus escándalos. Cuando su “amigo” le confesó que su teléfono y el de otras personas habían sido intervenidas por el tabloide, Grant, decidió invitarlo a un encuentro y llevó escondido un dispositivo en forma de bolígrafo para grabar la conversación que luego publicó en una revista británica y cedió las pruebas a la BBC.

El primer periodista en confesar sobre las grabaciones ilegales de algunos medios de Murdoch, Sean Hoare, ex redactor de News of the World y The Sun, quien en el 2007 exigió una investigación policial que no produjo ningún resultado, fue encontrado muerto, recientemente, en su casa. Se desconoce la causa de su deceso. Hoare fue interrogado hace pocos días, ahora que el caso es investigado seriamente por Scotland Yard, la policía metropolitana londinense, y si bien el momento de su muerte levanta muchas sospechas, se sabe que fue despedido de diarios por problemas con el alcohol y las drogas.
Durante la comparecencia en el parlamento de Murdoch, su esposa china, Wendi Deng, y su hijo James, un comediante llamado Jonnie Marbles se abalanzó raudo hacia el empresario e intentó aplastarle un pastel. La joven pareja de Murdoch logró impedir la embestida y el agresor se quedó con la mayor parte de la crema pastelera en su cara. (http://www.youtube.com/watch?v=Rtl78UGQpu8&feature=related) La policía indicó, tras el suceso, que Marbles había escrito un mensaje en su Twitter ironizando la frase final de la novela de Charles Dickens, Historia de dos Ciudades.
En la obra literaria uno de los protagonistas se sacrifica por otro para impedir su muerte, y antes de ir a la guillotina, expresa: “¿Es una cosa mucho, mucho mejor lo que hago que lo que he hecho; es un descanso mucho mejor al cual voy, a cualquiera que haya conocido?”. Marbles escribió: “Es una cosa mucho, mucho mejor lo que hago que lo que he hecho@plaf”, una cita onomatopéyica que junto a su acción unió algo de buena literatura con mucho de las viejas comedias de Hollywood. (http://www.youtube.com/watch?v=qFhcoRl796Q&feature=related)
Otras bajas directas de este caso son las del subcomisario jefe y el mismo director de Scotland Yard. El primero por su responsabilidad en la primera investigación del caso, cuando Sean Hoare hizo las primeras denuncias, las cuales él dio por cerrado en 2009. El segundo, por haber mantenido como consultor de la policía a un ex subdirector del tabloide del escándalo, quien es uno de los detenidos por el caso.
Varias cosas van quedando claras de esta grave historia: no solo la política, sino también el periodismo están en crisis en nuestros tiempos; es difícil hablar hoy de ética profesional y humana; los poderosos, así como los extorsionadores, se juntan; y Sherlock Holmes –el famoso personaje de Conan Doyle – tenía razón cuando dudaba ya, en el siglo 19, de los métodos rigurosos pero rutinarios de Scotland Yard que solían entorpecerlo para solucionar sus caso.1
Ah, y por supuesto, nadie se sacrificaría por nadie, con muy pocas excepciones, como en Historia de dos Ciudades.Lástima que Holmes no investigó, en ese entonces, a News of the World y que Dickens no envió a los fantasmas de la Navidad a Mr. Murdoch.
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1-Recomiendo leer del website El Cuaderno Dorado, la reseña y crítica de la estupenda novela Arthur & George de Julian Barnes (Anagrama, 2007), de la escritora española María García-Lliberós en http://cuadernodorado.blogspot.com/2007/11/arthur-george-de-julian-barnes.html y por supuesto la obra en su totalidad cuya reseña puede leer en www.notodo.com/cgi/php/inicio.phpapartado=recomendacion&seccion=libros&id_top=792
Coincido con ella en con ella en que una de las más mejores partes de esta novela es dialogo entre el escritor Arthur Conan Doyle y el capitán de policía Aston, en el cual el representante de la autoridad inglesa que colaboró a enviar a trabajos forzados al joven abogado George Edalji no oculta el racismo imperante en la Inglaterra post-Victoriana de comienzos del siglo XX, invocando que el origen parsi (persa) del acusado, cuya familia vino de la India, tiene mucho que ver con los crímenes que se le imputan.

Juicio a George Edalji en 1903
Esta es la parte de la novela en la cual el personaje de Conan Doyle siente mayor furia y se siente impotente para refutar las acusaciones pseudo-cientificas y cínicas, pero a la vez, astutas del poder que enjuició y sentenció a George Edalji – en la vida real – con las cuales, Aston aprovecha para burlarse del creador de Sherlock Holmes:
“Verá Doyle…,- le espeta Aston al escritor – seguro que no le importará que le hable con franqueza…Puede que yo no sea lo que usted llamaría un hombre de letras, pero como jefe de la policía es inevitable que adopte una visión más profesional que la que supongo adopta la mayoría de sus lectores. Que los policías que usted presenta en sus relatos no sean idóneos para el desempeño de sus funciones es algo necesario, lo entiendo pefectamente, para la lógica de sus invenciones. Su no estuviera rodeado de tontos, ¿cómo brillaría su dectective cientifício? (p-388-89)
Y luego de la tensa conversación Aston le comenta a su esposa, con ironía: “¡Sherlock Holmes boquiabierto! ¡Scotland Yard resuelve el misterio” y prosigue, refiriéndose a Conan Doyle: “No me importa que el gran detective este agachado y con la oreja pegada a la cerradura. Esta noche le he enseñado un par de cosas sobre el mundo real.
Finalmente,recomiendo leer esta estupenda novela de Julian Barnes


[…] Hacer hoy la misma pregunta sería complicado, y ni hablar si de medios como News of the World, el tabloide británico del magnate Murdoch que utilizó el espionaje para obtener información de personajes públicos acabando en 2011 con 168 años de su historia. Este affaire demuestra cómo el poder empresarial y mediático son hoy, casi inseparables del político, y cuántos hechos delictivos tienen que ocurrir para quebrar la impunidad de corporaciones, medios y poderes públicos, en casos que afectan la privacidad en tiempos cuando se exige, pero a la vez se quiebra, ese derecho fundamental. (Ver: https://arielsegal.wordpress.com/2011/08/12/el-caso-murdoch-ingredientes-para-una-gran-novela/). […]