Así como la selección argentina no logra eficiencia con Lionel Messi, mientras el Barcelona F.C sí lo hace, y como el equipo de Perú y de Venezuela, sin la cantera de jugadores de talla internacional de otros equipos mostraron buen juego durante la Copa América, así, con la óptica de la estrategia y el trabajo, como en el futbol, se puede, y algo de creatividad, interpretar la manera como se organizan las sociedades. Basado en este análisis lúdico, unas reflexiones:
1) Así como en el futbol no hay un modelo único para lograr los objetivos, en la política y la economía no hay panaceas universales como se creyó durante más de un siglo con la proliferación de los “ismos” – desde el liberalismo económico sin controles hasta el comunismo que en el nombre de una igualdad que nunca fue verdadera, “los más iguales que otros” (como escribiera George Orwell en “Granja de Animales”) – reprimieron, masacraron y impusieron una “religión de culto al Estado y a caudillos”, a millones de personas.
2) Así como el director técnico de la selección peruana, Sergio Markarián, se enojó en una rueda de prensa porque lo acusaron de jugar “a lo defensivo”, e increpó a los periodistas a dejar de usar rótulos para calificar cómo se hace con lo que se tiene, para cada equipo, y así como otros se unieron para reclamar arbitrajes parcializados, así también ocurre con buena parte del periodismo – el que juzga en lugar de analizar – a gobiernos y personajes públicos.
Cuándo al director técnico César Farías le preguntaron a quién dedica el partido que Venezuela le ganó a Chile para llegar a semifinales de la Copa América, lo hizo a su familia y a todos los venezolanos, y lo mismo dijeron los jugadores entrevistados. Esto no tendría nada de especial si no fuese porque en su nación existe un proyecto caudillista-personalista que luego de doce años, haría pensar que la selección debería mencionar también a su “líder” (como lo hacen los atletas cubanos, norcoreanos, chinos y alguna vez los del eje soviético) – y más, ahora que el presidente está enfermo. Dos lecciones: 1) Ese proyecto no ha logrado calar como sus simpatizantes hubiesen querido y la selección hace lo que debería hacer su gobierno: demostrar que representa a todos, sin excepción y 2) la identidad grupal – en este caso nacional – es mucho más que un liderazgo – en este caso, el de un gobierno de turno.
Estas son solo algunas lecciones “futbolísticas”.
Well put…, me gusta el paralelo, muy claro y oportuno