Son sanciones, pero no lo son, porque el anuncio de Estados Unidos de castigar a la petrolera venezolana Pdvsa, junto a otras cinco que no cumplieron con el embargo de gasolina impuesto por la ONU a Irán en junio de 2010 a raíz de su agresiva política nuclear, no afecta la operatividad de la empresa. Simbólicamente, la administración Obama da una advertencia al régimen venezolano por su delirante política exterior sin que su país arriesgue su relación privilegiada como principal cliente de Pdvsa, y por eso, el circo mediático organizado por el gobierno imperialista bolivariano contra EEUU – que en 2003 hizo algo similar al suspender el suministro petrolero a Republica Dominicana durante tres meses por otorgar residencia al ex presidente Carlos Andrés Pérez – luce como una escena de teatro del absurdo.
Son unilaterales pero no son, las sanciones de EEUU puesto que la resolución 1929 apoyada por el Consejo de Seguridad de la ONU – con apoyo de Rusia y China – establece políticas punitivas a Irán que se insertan en una resolución más amplia de 1996 en la cual los estados miembros pueden imponer sus propias sanciones sin consultar a los demás. ¡Comedia de capa y espada de los países poderosos!
Parece divertida pero no es, la reacción del gobierno de Venezuela de movilizar a sus empleados públicos convertir algo tan serio como la advertencia de EEUU en una loa a Chávez por su comedia de figurón al entrometer irresponsablemente a todo un país en un conflicto lejano. Tragicomedia de teatro negro – color petróleo – y no el maravilloso de los mimos de Praga sino el de los opacos serviles a un autócrata en Caracas. (Vea, si tiene vísceras, algo del “teatro de oro negro del régimen actual venezolanos en http://www.youtube.com/watch?v=6ZCU6_XcToM y no dejen de echar un vistazo al Teatro Negro de Praga en http://www.youtube.com/watch?v=VnGoPjAPtDA y http://www.youtube.com/watch?v=MREJV_iGPZ4&feature=related
En su artículo “¿Defender a Pdvsa? Sí, pero de los chavistas”, Elides J Rojas expresa: “Un país quebrado, que depende absolutamente del chorrito de petróleo que le compra diariamente su archienemigo EEUU y que con esa platica hace populismo, hace buenos regalos a sus panas comunistas, mantiene extrañas relaciones con grupos como las FARC y, si queda algo, compra la comida para sus súbditos; tiene además en sus líderes los más heroicos exponentes del comunismo mundial. Cosa rara en esta época, pero es así. Estos extraños comunistas tienen familias ricas con posesiones en tierras y bienes que ni un clase alta gringo podría soñar…”

La «revolución» de Chávez – abierta o secretamente – es, en términos de géneros teatrales, una farsa de consecuencias muy trágicas.
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