El gobierno de Benjamín Netanyahu ha desperdiciado dos años para avanzar en negociaciones con el primer liderazgo serio y eficiente que han tenido los palestinos desde la fundación de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1964.
Por años fue comprensible el escepticismo de los israelíes ante la posibilidad real de coexistir en el Medio Oriente tras años de atentados suicidas contra sus civiles por parte de la Autoridad Palestina (AP) mientras estuvo gobernada por Yasser Arafat (1993-2004), quien hablaba de paz pero promovía la guerra, y tras el retiro de Israel del Líbano, en 2000 y de Gaza en, 2005, que en lugar de traer tranquilidad a sus ciudades del norte y del sur, desató frecuentes bombardeos y ataques de los grupos islamistas Hezbolah y Hamas, respectivamente.
Sin embargo, la ruptura del grupo moderado de la OLP, el Fatah, del radical islamista Hamas, que en 2007 hizo un golpe de Estado en Gaza, hizo que el presidente de la AP, Mahmoud Abbas, junto a su Primer Ministro, Salam Fayyad, generaran una nueva realidad de estabilidad y prosperidad en Cisjordania que los palestinos no habían gozado bajo el imperio turco, británico, el reinado de Jordania y la ocupación israelí. Fayyad, un economista y profesor universitario que trabajó en Fondo Monetario Internacional, aceptó el reto de crear la infraestructura para una futura Palestina independiente presentando un plan de gobierno en 2009 que estimula la separación de poderes, una economía de mercado, la construcción de colegios, hospitales, bancos, etc. y ha creado un estado de facto que también ha sido sumamente eficaz en desmantelar y apresar a miembros de grupos violentos palestinos.
Abbas y Fayyad
“El Fayyadismo”, como lo definen varios analistas, ha transformado a Cisjordania en un territorio que ahora puede exhibir al mundo tal estabilidad y progreso, hace casi imposible que la mayoría de las naciones se puedan oponer a la proclamación simbólica del estado palestino que se hará en la ONU en septiembre.
El gobierno de Netanyahu perdió un precioso momento histórico, no porque sea extremista (si bien una minoría de sus miembros lo son), sino porque sus ambiciones de poder y las de muchos de sus ministros, han creado una situación en la cual el Primer Ministro no se atreve a tomar riesgos – como lo hicieron Rabin, Peres y Barak en el pasado – para intentar un doloroso pero realista acuerdo final con Abbas. Por otra parte, el acuerdo entre Fatah y Hamas de intentar restaurar un gobierno de unidad nacional en Cisjordania y Gaza, si bien es celebrado por la mayoría de los palestinos, otorga una excusa a Netanyahu para no negociar puesto que Hamas expresa un tajante jamás al derecho de Israel a existir y justifica al terrorismo como instrumento legítimo de lucha.
Niños de Hamas
La maniobra palestina del acuerdo Hamas-Fatah ha hecho que la mayoría de los israelíes concientice que los “jamás” de Netanyahu impidieron un acuerdo importante para iniciar el estado palestino en una moderada Cisjordania, pero si Abbas y Fayyad quieren hacer un jaque mate diplomático tendrán que obligar a Hamas a reconocer a Israel y abandone las armas, puesto que de lo contrario, no solo corren el riesgo de que el grupo islamista revierta sus logros, sino también, de que imponga la violencia.
Recomiendo leer los siguientes artículos:
His Life Mission by Aluf Benn in:
http://www.haaretz.com/weekend/week-s-end/his-life-s-mission-1.362977
¿Palestina Soberana? por Moises Naím (Abril 25, 2011)
http://www.moisesnaim.com/it/node/414
Bibi´s Bluster by Fareed Zakaria in Newsweek International
http://www.newsweek.com/2010/03/18/bibi-s-bluster.html
Hamas division?
The israeli reality that Obama does not understand by Merav Michaeli
Netanyahu peace´s stand is runing Israel into a wall
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