(*Frase del grupo humorístico argentino Les Luthiers)
El humor en tiempos de incertidumbre o de represión, es un instrumento que no solamente requiere de gran talento para quien lo “ejerce”, sino también, a veces penetra esferas insondables por la vía de lo concreto y directo.
El más reciente artículo del politólogo y humorista venezolano, Laureano Márquez, quien editorializa los viernes en el diario Tal Cual, titulado “El Pre-miado”, trata sobre la clarísima confusión de millones de ciudadanos de actuales “democracias” con respecto a conceptos y el lenguaje que, como en la novela “1984” de George Orwell, se regenera para servir al poder. Escribe Márquez que el premio Rodolfo Walsh de libertad de expresión: “…despertó críticas e indignación en todos lados. Sin embargo, nadie debería discutir esta decisión de la Universidad de La Plata, porque si alguien tiene libertad de expresión en Venezuela es el premiado: Habla y habla sin límites, sin que su discurso obedezca a freno ni lo paren falsas riendas. De hecho, al recibir el galardón el susodicho incluso se atrevió a decir: ‘yo no he cerrado ningún medio de comunicación en Venezuela’. Cuando uno oye cosas así el lenguaje se vuelve ruido y las palabras pierden significación: ¿Qué será “cerrar”, qué será “medio de comunicación”, qué “Venezuela” para él? Alguien que llegue a tanto verdaderamente merece un reconocimiento, si no por “libertad de expresión”, al menos por “atrevimiento expresivo”.
Para los que se han rasgado las vestiduras por este premio, se les anuncia que por ahí vienen otros, una larga lista, para que no se sorprendan les damos un adelanto: · “Premio Internacional de los derechos humanos”, otorgado por la Universidad de La Habana. Es de esperar que allí diga: “en Venezuela no hay un solo preso político… entre otras cosas porque el único político soy yo”.
De hecho, el premiado ya había recibido el galardón “Derechos Humanos Gadafi” en 2004 y recién el año pasado un Honoris Causa en Ciencias de Conocimiento Humanista en la Academia de Estudios Superiores de Trípoli, en Libia, el previo antecedente de un premio universitario al de la universidad bonaerense. Y culmina su editorial Laureano, quien sí se ha jugado muchas veces el pellejo por la libertad de expresión en Venezuela, con lo siguiente: “El refranero, que es sabio, nos da la respuesta: “por la plata baila el mono”… Así que de la Universidad de La Plata, se podrá decir cualquier cosa, menos que no es coherente consigo misma. Hablando de la Universidad de La Plata… ¿Dónde estará la plata de la universidad?”
Y a propósito de la coherencia vs la manipulación de las palabras, es propicio recordar la máxima de Aldoux Huxley: “Cuanto más siniestros son los deseos de un político, más pomposa, en general, se vuelve la nobleza de su lenguaje”.
Del sitio web de Laureano Márquez:
Home
Citas de la obra “1984” de George Orwell:
http://es.wikiquote.org/wiki/1984
Artículo “La Destrucción del Lenguaje” en
http://www.religionconfidencial.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3303:la-destruccion-del-lenguaje&catid=69:columnista-7&Itemid=80
Comienzo del artículo:
“La destrucción de las palabras es algo de gran hermosura. (…) ¿No ves que la finalidad de la neolengua es limitar el alcance del pensamiento?” . Así se expresa uno de los personajes de la célebre novela de Orwell, 1984. Orwell quería denunciar lo que podía llegar a ser el mundo bajo un totalitarismo como el que se apuntaba ya en Rusia en los años en que escribe. Un futurible estremecedor de esclavitud totalitaria.
La intención terminante de los jefes, en aquella novela clásica, era terminar con la libertad. Y una de las armas más eficaces era la destrucción del lenguaje. Destruir palabras, reducirlas todo lo posible, de manera que llegara un momento en que hubiera conceptos que no se podrían expresar.
Al leer 1984 descubrimos mensajes proféticos que se convierten en realidad en la sociedad en que vivimos…”

A propósito de las distorsiones del idioma, a continuación agrego un artículo que escribí para el diario Peru21 en 2005, cuando la Academia de la Lengua Española editó un Diccionario Pan Hispánico de Dudas:
«DUDAS PAN HISPANICAS»
Como una modesta contribución al anunciado Diccionario Pan Hispánico de Dudas que busca redefinir palabras y conceptos cuyos significados han cambiado con el tiempo, proponemos algunas palabras a considerar, a los Académicos Reales – e ideales – de la Lengua.
Corrupción: Algo que siempre el gobierno de turno promete combatir, para que el próximo en el poder descubra que se agravó en el anterior, y así in saecula saeculorum.
Democracia: ¿Cómo definirla? ¿Sólo como un sistema electoral que hoy permite fraguar fraudes en muchos países del mundo? o, ¿un concepto en el cual es inherente, además de elecciones limpias, la separación de poderes, una prensa absolutamente libre, leyes contra el racismo, la explotación, “la buena educación” – tergiversando a Almodóvar – y un Estado que garantice la seguridad social y la salud de las mayorías desamparadas?
Algunos la confunden con demagogia.
Derechos Humanos: ¿Los de la Corte de la Haya, el de crímenes de lesa humanidad, los del Nobel de Paz para Kissinger y Arafat o el del “Premio de DDHH Gadafi”, instituido por el mismo dictador libio, quien, si se hubiese rehabilitado plenamente, lo habría suprimido en lugar de otorgárselo ahora al comandante Hugo Chávez, de cuestionado Curriculum Vitae en esa materia?
Globalización: Algo que todos critican, mientras planean en McDonalds su viaje a Disney.
Imperialismo: ¿Exclusivamente el norteamericano, o también alcanza al ostensible intento de exportar revoluciones –a las buenas o a las malas- como la iraní, la cubana y otras? El vocablo “Revolución” necesita con urgencia una redefinición para diferenciarla de “robolución”, que impera en las naciones que se jactan de fomentarla.
Lucidez: Algo que, según la periodista catalana Pilar Rahola le escasea al Nobel de Literatura José Saramago, a quien la ex parlamentaria izquierdista conoció y acusa por su crítica “selectiva” a EEUU, Israel y a democracias occidentales por ejercer el monopolio exclusivo de la violencia. En sus palabras, Saramago “se crió en la misma escuela de libertad, democracia y tolerancia de su buen amigo Arafat; entre los pechos amorosos de la KGB… amó a Pol Pot, Stalin y aun ama a Castro…” Igual seguiremos leyéndolo por su talento literario.
OEA: ¿Organización de la Entelequia Americana? Dícese, una gran ficción.
Un arduo trabajo les espera a estos lingüistas en este mundo en el cual los gobernantes de EEUU catalogan a todos sus enemigos de “terroristas”; los fanáticos asesinos y aquellos que odian a Bush más que a los Bin Laden llaman a los terroristas, “mártires” o “guerrilleros”, y todos esperamos que la Real Academia nos saque de este embrollo Orwelliano. ¿A los dados con las dudas?

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